La misma semifinal, dos orillas y ningún matiz
Si un lector solo consultara la prensa española tras el Francia 0-2 España, creería que acaba de presenciar una obra maestra del fútbol universal. 'Exhibición', 'repaso' y la inevitable referencia a Sudáfrica 2010 dominaron los titulares. En la otra orilla, la prensa francesa despachó la actuación de los suyos con un vocabulario forense: 'desastre', 'aplastada'.
Lo llamativo no es que cada país lea el partido desde su trinchera, eso es previsible, sino la ausencia casi absoluta de matiz en ambas lecturas: para unos, España rozó la perfección; para otros, Francia sencillamente se derrumbó. Los medios internacionales intentaron un equilibrio precario. The Guardian habló de una Francia 'extrañamente apagada', mientras ESPN y The Athletic coincidieron en el control español como clave.
La prensa argentina, con la otra semifinal en el horizonte, calificó lo de España como 'lección para el mundo', un elogio que también funciona como advertencia. EMOL, desde Chile, empalmó en un solo titular la 'exhibición magnífica' española con el 'desastre' francés, reproduciendo sin filtro los dos relatos nacionales. El consenso fue unánime sobre la superioridad de España; lo que varió fue dónde colocó cada uno la causa: en la grandeza propia o en la miseria ajena.
“Cuando un mismo partido admite ser narrado como obra de arte y como accidente, el periodismo no está describiendo el fútbol: está revelando su propio espejo.”