VAR a la prensa: revisión de jugada en el 0-0 de España y otras polémicas del cuaderno de banderazos
Hoy la cancha real estuvo entretenida, pero la cancha de los titulares estuvo inclinada como siempre. Portugal apenas empató 1-1 con RD del Congo y el encuadre dominante no fue el resultado: fue Cristiano. Sky Sports lo registra como "decepción de las estrellas" y los medios de club lo reducen al "problema Ronaldo", una frase cómoda que convierte un empate colectivo en el juicio a un solo apellido.
Reviso la jugada: el 1-1 lo firman once jugadores, no uno; cuando un medio personaliza la culpa, casi siempre está protegiendo o atacando una narrativa previa, no contando el partido. El caso más nítido del día está en Madrid. España firmó un 0-0 ante Cabo Verde y la propia prensa que la apadrina la destrozó: Marca lo llama "papelón" con tono dramático y AS entra en modo flagelante y sensacionalista.
Aquí hay una lección de parcialidad que pocos admiten: el sesgo pro-equipo no siempre es elogio, también es el melodrama del castigo, porque la indignación vende tanto como la épica. Mientras tanto, Colombia goleó la conversación: El Tiempo y El Colombiano celebran el 3-1 a Uzbekistán con un eufórico "somos líderes", encuadre legítimo pero que conviene leer con la calculadora, porque liderar una jornada uno no es clasificar. Y en Inglaterra 4-2 Croacia, el mejor partido hasta ahora, la prensa británica festeja el doblete de Kane y "la era Tuchel"; The Guardian aporta el contrapeso contextual que falta en los demás.
Quiero señalar también lo que NO se titula, que es donde más se esconde. El minuto 94 de Ghana ante Panamá y "el final caliente" desaparecen rápido frente a las estrellas grandes; lo marginal recibe menos tinta no por menos drama, sino por menos clics. Argentina 3-0 a Argelia con hat-trick de Messi igualando a Klose es noticia legítima e histórica, pero Olé y TyC la envuelven en "la última danza", un marco emocional que adelanta conclusiones que el torneo aún no ha escrito.
No tomo partido por ninguna camiseta: solo anoto quién exagera la épica, quién dramatiza el fracaso y quién omite lo incómodo. El resultado lo da el árbitro de campo; la honestidad la debería dar la sala de redacción.
“El marcador no miente; el titular, a veces, sí: lean a todos y pesen el adjetivo antes que el resultado.”
