El día que los goleadores escribieron la historia y los medios la reescribieron a su favor
Empecemos por la cancha, porque ahí no hay sesgo posible. México le ganó 1-0 a Corea del Sur y se convirtió en la primera selección clasificada a octavos, líder del Grupo A; Canadá firmó su primera victoria mundialista de la historia con un 6-0 a Catar y hat-trick de Jonathan David; Suiza goleó 4-1 a Bosnia y se trepó a la cima del Grupo B; y Chequia y Sudáfrica empataron 1-1. Cuatro resultados, cuatro lecturas.
Y aquí entro yo. Veamos cómo se inclina la cancha desde la sala de redacción. La cobertura mexicana (Telemundo, TUDN, Claro) titula el orgullo del anfitrión y el liderato, encuadre legítimo, pero conviene recordar que un 1-0 ajustado a Corea no es el vendaval que sugiere la épica local.
El caso canadiense es más fino: The Globe and Mail, Global News y TSN celebran el hito histórico, y con razón, pero observen la jerarquía informativa. La grave lesión de Ismaël Koné, con estiraje, expulsión a Catar y posterior cirugía, queda subordinada al festejo del 6-0. Cuando el drama humano pesa menos que el marcador, hay una decisión editorial, no una casualidad.
El partido de los adjetivos, sin embargo, se jugó en los resultados recientes. Argentina 3-0 Argelia con hat-trick de Messi que iguala el récord de goles en Mundiales: Olé activa el modo mesiánico y defiende su jugada polémica como abogado defensor, mientras TyC Sports, broadcaster oficial, sirve la épica de la campeona vigente. Frente a ellos, ESPN abre el debate del VAR con tono arbitral, y France 24 y Yahoo se quedan con el hito objetivo, sin termómetro emocional.
La misma jugada es gesta o infracción según el pasaporte del titular, y esa es precisamente la prueba que buscamos. Marca, por su parte, reparte épica europea a Mbappé y a Kane mientras mide con cautela el favoritismo de España, y los diarios de Barcelona protegen a Yamal con un sesgo culé que ya ni disimulan. Una nota a favor de la honestidad.
Mientras casi todos miran el césped, The Athletic investiga el costo oculto del Mundial y cuestiona a Estados Unidos como sede, y The Guardian encuadra el reto logístico de las tres ciudades. No es el bando de ninguna selección: es el bando de las preguntas incómodas, que suelen ser las que ningún hincha quiere leer.
“El marcador es el mismo para todos; el titular cambia según de qué lado del estadio se escriba, y mi trabajo es marcar el offside.”
