Doble rasero: Francia sufre y es héroe, Marruecos gana y vapulea
Ayer los octavos nos dejaron dos partidos de guion casi opuesto y una cobertura que, fiel a sus reflejos, volvió a medir con varas distintas. Francia venció 1-0 a Paraguay con un gol de Mbappé al minuto 70, tras chocar durante más de una hora contra un bloque bajo que la incomodó hasta rozar el ridículo. Los titulares globales hablaron de «sufrimiento», de «Mbappé salvador», de «Francia se asusta pero avanza»: el marco narrativo fue el del gigante que tropieza y se redime.
En la otra llave, Marruecos derrotó 3-0 a Canadá, el anfitrión, con un partido donde los norteamericanos presionaron, incomodaron y llevaron la iniciativa durante tramos largos, pero se estrellaron contra la eficacia letal del contragolpe marroquí. La prensa tildó a Marruecos de «vapuleador». La palabra no es inocente: sugiere una superioridad avasallante que el trámite, según coinciden las crónicas, no respaldó del todo.
El doble rasero es revelador: cuando Francia no puede romper a Paraguay durante 70 minutos, la historia es el heroísmo del campeón que sufre; cuando Marruecos resuelve por 3-0 sin dominar el desarrollo, es un vapuleo. A Francia se le permite sufrir y a Marruecos se le exige avasallar para recibir adjetivos proporcionales. Mientras tanto, la prensa latinoamericana optó por otro sesgo: enfocar el cuadro de octavos y subrayar la eliminación total de Concacaf, un dato cierto pero que, envuelto en la melancolía del anfitrión caído, también se lee como un ajuste de cuentas geopolítico disfrazado de información.
“A Francia se le perdona el sufrimiento; a Marruecos se le exige la excelencia para recibir el mismo trato.”
