El guion se impuso al partido
La cobertura del Sudáfrica-Canadá se leyó como un comunicado unánime: todos los medios, RTVE, AS, Mundo Deportivo, FIFA.com, Eurosport y compañía, coincidieron en las palabras 'agónico' e 'histórico'. La maquinaria narrativa ya tenía su titular antes del pitido inicial: Canadá, coanfitrión del torneo, escribiendo su primera página en octavos.
El problema es que el guion se impuso al partido. Porque lo que ocurrió en el SoFi Stadium no fue una gesta de resistencia canadiense, sino 92 minutos de impotencia ofensiva contra una Sudáfrica que, sin figuras rutilantes ni tradición mundialista profunda, estuvo a un suspiro de llevar la eliminatoria al alargue con un planteamiento disciplinado que rozó la perfección táctica. El gol de Eustáquio en el descuento no redime una actuación que, si el rival se llamara Holanda o Uruguay, hoy estaría siendo analizada con bisturí y no con epopeya.
El ángulo omitido es precisamente ese: la prensa trató el orden defensivo sudafricano no como mérito propio, sino como un estorbo que casi arruina la fiesta del anfitrión.
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