La solvencia no vende
Colombia ganó con autoridad absoluta ante Ghana y la prensa la despachó en un párrafo. El drama de Argentina y el morbo de Messi contra Salah devoraron los titulares. Hoy, con Paraguay-Francia y Canadá-Marruecos en octavos, el patrón amenaza con repetirse.
El Reportero · 4 jul

A Colombia le alcanzó con catorce minutos. Jhon Arias marcó temprano, el equipo de Néstor Lorenzo administró el resto del partido con una solidez defensiva impecable y Ghana se estrelló una y otra vez contra un muro cafetero que no necesitó estridencias para sellar el pase a octavos. Fue una victoria de control absoluto, de esas que los manuales recomiendan y los aficionados sueñan. Pero la prensa, siempre la prensa, la despachó en un discreto segundo plano.
El viernes 3 de julio tuvo dos relatos y medio. El primero: Argentina al borde del abismo, rescatada por un autogol en el minuto 111 tras una remontada heroica de Cabo Verde. El segundo: Egipto hace historia por penales y cita a Messi con Salah en octavos, el duelo que paraliza al mundo. El medio relato, el que apenas mereció un párrafo de compromiso, fue el de Colombia. Ganó, gustó y desapareció del mapa emocional de la jornada. La parcialidad mediática no fue ideológica: fue dramática. Se premió el sufrimiento sobre la solvencia. El casi desastre argentino sepultó la gesta del pequeño Cabo Verde, sí, pero también sepultó la madurez silenciosa de una Colombia que avanza sin pedir permiso.
Hoy el patrón amenaza con repetirse. Los octavos arrancan un 4 de julio cargado de simbolismo en Estados Unidos con dos eliminatorias. Paraguay, verdugo de Alemania, se mide a la Francia de Kylian Mbappé en Houston. Y en Filadelfia, Canadá y Marruecos protagonizan un duelo inédito a estas alturas: los norteamericanos sueñan con sus primeros cuartos de final; los marroquíes, semifinalistas en Qatar 2022, quieren repetir gesta. Adivinen qué partido acaparará las portadas, los análisis de video y las notificaciones de último momento. Mbappé respira y el algoritmo ya decidió. Canadá-Marruecos corre el riesgo de convertirse en la nueva Colombia: un partido que existe para los que miran, no para los que titulan.
Hay algo profundamente injusto en esta lógica, pero también hay una lección. Colombia no necesita ser portada para ser peligrosa. Avanza con el perfil bajo que le resulta tan rentable, sin que nadie le preste demasiada atención, y eso en un torneo de eliminación directa puede ser un arma formidable. Quizás el verdadero lujo no sea salir en todas las tapas. Quizás el verdadero lujo sea ganar sin que nadie se dé cuenta hasta que sea demasiado tarde.
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