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La historia que Muslera no merecía

Uruguay se despide del Mundial en fase de grupos y la prensa española encontró un culpable perfecto: el arquero. Pero reducir una eliminación histórica a una cantada es la coartada perfecta para no hacer periodismo.

El Reportero · 27 jun

Fernando Muslera
Wikipedia (es)

A la prensa le encantan los villanos. Son limpios, cinematográficos, no exigen contexto. Este sábado, mientras Argentina se prepara para debutar en Miami, Uruguay hace las maletas rumbo a Montevideo. La Celeste, dos veces campeona del mundo, quedó eliminada en fase de grupos tras caer 1-0 ante España en Guadalajara. Y la historia que nos contaron cabe en un titular de tres palabras: cantada de Muslera.

Superdeporte habló de "liada mundial". El Periódico, de "cantada". beIN Sports tituló sin adjetivos pero con un encuadre quirúrgico: España ganó "gracias a un error de Muslera". El arquero de 40 años, con más de ciento treinta partidos defendiendo a su selección, se convirtió en el hombre que explica todo. Como si Uruguay no hubiera tenido noventa minutos para empatar. Como si el gol de Álex Baena al minuto 42 hubiera sido un accidente meteorológico y no la consecuencia de un partido donde España, sin brillar, controló lo que quiso.

El mecanismo es conocido y funcional: reducir un fracaso colectivo a un error individual ahorra el trabajo de analizar. No hace falta preguntarse por qué Uruguay, con Darwin Núñez, Federico Valverde y Rodrygo Bentancur en el campo, no generó peligro real en todo el partido. No hace falta interrogar a Marcelo Bielsa. Tampoco hace falta reconocer que esta España de Luis de la Fuente, pese a las críticas de su propia prensa por un juego "áspero y sin brillo", hizo lo que debía y se llevó la clasificación. La cantada tapa todo.

Mientras tanto, en Toronto, Senegal le metía cinco a Irak y la noticia ocupaba un rincón. En Houston, Cabo Verde y Arabia Saudí empataban sin goles y directamente no existieron para las portadas. El patrón es ya una constante de este Mundial: las historias se jerarquizan no por su valor deportivo sino por su rendimiento comercial. Y en esa lógica, un arquero uruguayo que falla bajo los tres palos vale más que una exhibición africana o que un duelo parejo entre selecciones que el mercado ignora.

Uruguay se va del Mundial 2026. No se va Muslera: se va un proyecto, una generación, una idea de fútbol que no supo imponerse cuando más importaba. Contarlo como la crónica de un error es más fácil. Pero es, también, una forma de faltarle el respeto al fútbol.

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