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Opinión

Héroes por veinticuatro horas

Paraguay y Marruecos firmaron dos de las hazañas más grandes de este Mundial hace menos de un día, pero el ciclo noticioso ya los dejó atrás. Así devora la máquina mediática a sus protagonistas.

El Reportero · 30 jun

El lunes 29 de junio de 2026 quedará grabado en la historia del fútbol mundial. Paraguay eliminó a Alemania, tetracampeona del mundo, en una tanda de penales donde Orlando Gill detuvo dos lanzamientos. Horas después, Marruecos repitió la fórmula contra Países Bajos, con Issa Diop forzando el alargue con un cabezazo en el minuto 90+1 y una definición perfecta desde los once metros. Dos gigantes europeos fuera en una sola jornada. Dos selecciones emergentes que confirmaron que el mapa del fútbol ya no admite jerarquías heredadas.

Sin embargo, la prensa hegemónica tardó poco en revelar su encuadre. RTVE tituló la eliminación alemana como "la primera gran víctima del Mundial", una formulación que coloca el foco en el caído, no en el verdugo. El mérito paraguayo quedó subordinado al "fracaso" alemán. Es un mecanismo narrativo conocido: cuando una potencia pierde, la noticia no es quién ganó sino quién cayó. El gol de Julio Enciso, la disciplina táctica de la Albirroja, la noche consagratoria de Gill: todo comprimido en el cajón del "batacazo", palabra que solo existe cuando el que pierde es el que debía ganar.

Este martes, con menos de 24 horas de distancia, la máquina ya giró. La previa de la jornada habla de Francia, que debuta en eliminatorias con todo su arsenal ofensivo, y de México, que defenderá su fortaleza en el Estadio Azteca ante Ecuador. Costa de Marfil y Noruega abren el día en Arlington con un duelo que tiene a Erling Haaland como imán, pero que compite en desventaja contra el brillo de Kylian Mbappé y la pasión del anfitrión. Los nombres de Gill, Enciso y Diop ya empiezan a desvanecerse en la retaguardia del ciclo noticioso.

Hay una lección incómoda en esta velocidad. El fútbol que la prensa dice amar necesita tiempo para respirar. Las hazañas no deberían consumirse como snacks informativos, deglutidas en minutos para pasar al plato siguiente. Paraguay y Marruecos no solo eliminaron a dos potencias: le recordaron al mundo que el deporte se escribe con verbos de abajo hacia arriba. Pero para contarlo bien hace falta detenerse, y el noticiero ya está mirando hacia otro lado.

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