El Mundial de dos cabezas
Mbappé contra Haaland absorberá toda la cobertura. Uruguay-España, un duelo de campeones, será el telonero. Los otros cuatro partidos directamente no existirán para la prensa hegemónica. Y el patrón de ayer se repite sin pudor.
El Reportero · 26 jun

La jornada del viernes tiene seis partidos. Seis. Pero la prensa mundial solo tiene ojos para uno: Noruega contra Francia en Boston, el duelo que enfrenta a Erling Haaland y Kylian Mbappé. La narrativa es perfecta para las redacciones: dos superestrellas frente a frente, el fútbol empaquetado como un combate de boxeo, la historia reducida a un cara a cara que cabe en un titular y en un clip de treinta segundos.
Uruguay y España juegan en Guadalajara. Son dos campeones del mundo, dos selecciones con historia, y el partido tiene tensión clasificatoria genuina. Será, para la gran prensa, el acompañamiento. Cabo Verde, que viene de empatar con Uruguay y que podría sellar ante Arabia Saudí una clasificación histórica a octavos, sencillamente no existirá en las portadas. Tampoco existirán Senegal contra Irak, Egipto contra Irán, ni Nueva Zelanda contra Bélgica. Seis partidos, doce selecciones, y la cobertura mediática se concentrará en el uno por ciento de los protagonistas.
No es un accidente. Es el mismo mecanismo que ayer borró del mapa cuatro de los seis partidos de la jornada. Ecuador tumbó a Alemania y Turquía derrotó a Estados Unidos con un gol en el minuto 98; el resto de los encuentros, incluido un Japón-Suecia que mantiene abierto el Grupo F, no merecieron más que una línea de marcador. La parcialidad no es ideológica: es de mercado. Si no hay gigante herido, superestrella, gol agónico o interés anglosajón, el periodismo deportivo mira hacia otro lado.
La máquina de narrativas del fútbol global no cubre el Mundial: lo simplifica. Y en esa simplificación, el torneo más diverso de la historia se convierte en un guion de dos protagonistas por jornada. Hoy les toca a Mbappé y Haaland, y ni siquiera Uruguay y España alcanzan ese cartel. Mañana serán otros dos nombres. Y el resto de las selecciones, a esperar que ocurra un milagro para que alguien las mire.
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