El Mundial 2030 se contará desde la euforia
La prensa española canonizó a su selección en julio de 2026. En 2030 será, además, la prensa anfitriona. La sobriedad argentina y la distancia de DW marcaron el camino que la cobertura local amenaza con olvidar.
El Reportero · 7 sep

El día después de la final, la prensa española compitió en hipérboles: «la mejor selección del siglo XXI», «reyes de todos los tiempos». Es lo esperable cuando se gana un Mundial y no hay que dramatizarlo, pero conviene guardar esas frases en un cajón, porque dentro de cuatro años serán el punto de partida de otra conversación.
En 2030 el Mundial se jugará, en buena parte, en España, junto a Portugal y Marruecos, con los partidos del centenario repartidos entre Uruguay, Argentina y Paraguay. La prensa que en julio celebró sin medida será entonces la prensa anfitriona. El riesgo no es la pasión, es el ángulo: el relato nacerá desde la euforia local y no desde el análisis. La cobertura de la final de 2026 fue el ensayo general.
Lo notable de aquella cobertura no fue el entusiasmo español, fue la sobriedad argentina: sin rastreo de excusas arbitrales ni teorías conspirativas, una rareza en el ecosistema mediático del fútbol. Y lo más útil lo aportó DW, el medio sin vínculo emocional con los finalistas, el único que documentó a la vez la justicia del triunfo español y la dignidad del subcampeón. La lección es clara: se cuenta mejor con distancia y con mesura.
Por eso, cuando llegue 2030, habrá que pedirle a la prensa anfitriona lo mismo que la prensa argentina mostró en la derrota: la capacidad de contar sin convertirse en protagonista. Si no, ya sabemos cómo sonará la próxima conversación: más hipérbole y menos fútbol. El reto no es ganar la copa en casa, es contarla sin que la euforia se trague al análisis.
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