← Noticias
Opinión

El fútbol en estéreo: la jornada que exige dos miradas

Hoy cierran los Grupos A, B y C con seis partidos simultáneos, el formato que mejor revela la esencia del fútbol: imprevisible, interconectado y ajeno a los reflectores unidireccionales.

El Reportero · 24 jun

Alphonso Davies
Wikipedia (es)

La jornada del martes tuvo un solo nombre y una sola voz: Cristiano Ronaldo. Doblete, titulares en tres continentes, el portugués como epicentro absoluto del relato. Pero el Mundial es más grande que sus superestrellas, y hoy la cartelera lo demuestra sin pedir permiso. No hay un Cristiano en el menú. Hay algo mejor: seis partidos simultáneos donde cada gol en una cancha puede reconfigurar el destino en la otra. El fútbol en estéreo, ese que la prensa suele mirar con un ojo solo.

Canadá y Suiza se juegan el liderato del Grupo B en un duelo que mide dos proyectos forjados con paciencia y sin aspavientos. Brasil necesita apenas un empate ante Escocia, pero sabe que un tropiezo combinado con una victoria de Marruecos sobre Haití lo mandaría a dieciseisavos por la puerta de atrás. Marruecos, la revelación silenciosa del torneo tras empatar con la Canarinha y vencer a los escoceses, depende de sí mismo para avanzar. Y México, ya clasificado, puede sellar el primer puesto del Grupo A si no resbala ante una Chequia herida y obligada a ganar. Seis historias trenzadas que se escribirán al mismo tiempo.

La simultaneidad es el formato más honesto que ha encontrado el fútbol de selecciones. Nació de una herida, el pacto de Gijón en 1982, y se convirtió en virtud: obliga a todos a jugar sin red, sin saber con certeza qué ocurre en la otra cancha, y castiga cualquier intento de especulación. Pero exige también una mirada que las redacciones rara vez practican: la mirada panorámica, la que entiende que un gol de Alphonso Davies en Guadalajara puede alterar el cuadro de octavos tanto como un gol de Vinícius Júnior en Ciudad de México.

Ayer la prensa tuvo a Cristiano y apuntó todos sus cañones a Houston. Hoy tiene que elegir entre seis partidos a la vez, y la tentación será quedarse con Brasil, la marca, el pentacampeón, el refugio seguro del clic, mientras mira al resto con el rabillo del ojo. Pero el Mundial en estéreo se resiste al plano único. Se juega en dos canchas, se define con un oído puesto en otro estadio y premia a quien sabe leer el caos. Ojalá alguien en las redacciones lo recuerde antes de que el primer gol en una cancha ajena reescriba la historia que ya tenían escrita.

Comparte esta nota

WhatsAppX

Conversación

Anónimo o entra con tu cuenta

Sé el primero en opinar.