El cuartofinalista que no entra en el plano
Suiza eliminó a Colombia por penales, avanzó a cuartos de final y jugará contra Argentina el sábado en Kansas City. La conversación mediática ya decidió que ese partido no existe. Hasta la previa oficial de la jornada lo omite.
El Reportero · 9 jul

El martes, mientras el mundo del fútbol contenía la respiración con la remontada argentina en Atlanta, a tres mil ochocientos kilómetros de distancia Suiza clasificaba a cuartos de final de un Mundial por segunda vez en su historia. Ciento veinte minutos de resistencia táctica contra Colombia y una tanda de penales ejecutada con la frialdad que ya es marca registrada helvética. El marcador no tuvo goles, y tal vez por eso tampoco tuvo prensa.
El digestivo del 7 de julio lo registró con precisión quirúrgica: medios argentinos como TyC Sports y Olé volcaron recursos casi exclusivamente sobre la épica albiceleste; los medios europeos replicaron ese encuadre; Suiza apenas existió fuera de las notas de agencia. Egipto, que dominó ochenta minutos a la campeona del mundo, fue tratado como comparsa. Pero Egipto al menos apareció en la foto. De Suiza no quedó ni el pie de página.
Hoy arrancan los cuartos de final con Francia contra Marruecos en Boston, un duelo que la previa oficial presenta con justicia como "de altísimo voltaje". Es la reedición de la semifinal de Qatar 2022. Tiene narrativa, tiene estrella, tiene al equipo africano que ya demostró que esta ronda no le queda grande. Pero al enumerar lo que viene, la previa solo alcanza a mencionar de refilón el España-Bélgica del viernes. El sábado, según ese mapa recortado, no sucede nada.
Y sin embargo el sábado suceden dos cosas. Noruega e Inglaterra jugarán en Miami un partido que involucra a Erling Haaland y a una de las selecciones con más tradición del fútbol. Y en Kansas City, a las ocho de la noche, Argentina se medirá con Suiza. La campeona del mundo, la que viene de firmar la remontada más dramática del torneo, contra el equipo que nadie vio clasificar. La previa no lo menciona. No es un olvido: es un síntoma.
El sesgo que el análisis de medios del Hub detectó el martes no fue un accidente de la jornada. Es un patrón que se proyecta sobre los cuartos de final con la naturalidad de lo que ya se da por sentado. Argentina acaparará la conversación del sábado, y cuando lo haga será imposible saber si Suiza jugó bien, mal o regular: el relato ya estará escrito antes del pitido inicial. La diferencia es que esta vez Suiza no será solo invisible en la crónica posterior: ya es invisible en la previa. El cuartofinalista que no entra en el plano existe, entrena y se prepara. Solo falta que alguien le avise a la prensa.
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