Dos prórrogas, un mismo sufrimiento y dos relatos distintos
La cobertura de los cuartos de final confirmó que en este Mundial la épica no se gana en la cancha: se otorga desde la tribuna de prensa. Inglaterra y Argentina necesitaron 120 minutos para avanzar, pero solo a una le concedieron el dramatismo.
El Reportero · 14 jul

El sábado 11 de julio el Mundial 2026 entregó dos partidos de cuartos de final calcados en su estructura: un gol tempranero, un empate que torció el guion, noventa minutos que no alcanzaron y una prórroga que definió todo. Inglaterra remontó a Noruega con un Jude Bellingham estelar. Argentina hizo lo propio contra Suiza con goles de Julián Álvarez y Lautaro Martínez en el alargue. Mismo molde, mismo desgaste, mismo recurso heroico. Sin embargo, la prensa europea narró dos películas distintas.
The Guardian elevó a Bellingham a figura providencial; MARCA tituló con épica de remontada. Argentina, en cambio, ganó «sin brillo», con «oficio» y «resistencia», según L'Équipe. La diferencia no está en los 120 minutos que ambos necesitaron, ni en la angustia que compartieron sus hinchas. Está en quién escribe el relato. A Inglaterra se le concede el dramatismo del destino; a Argentina, la eficacia del trámite. La épica, en este Mundial, tiene pasaporte.
Lo más revelador no es cómo se cuenta a los ganadores, sino cómo se borra a los vencidos. Noruega, que venía de eliminar a Brasil en octavos, desapareció del relato apenas sonó el pitazo final. Suiza, que llegaba sin un solo gol en contra en rondas eliminatorias, fue reducida a comparsa una vez que Argentina remontó. Dos selecciones que hicieron torneos extraordinarios, que llevaron al límite a campeones del mundo, y que sin embargo no merecieron más que una mención al pie. El fútbol que no viste camiseta de gigante no existe en la conversación mediática hasta que incomoda, y cuando deja de incomodar, se lo archiva.
Mañana, en Atlanta, Inglaterra y Argentina se enfrentarán por un boleto a la final. Será mucho más que una semifinal: será un duelo entre dos campeones del mundo que llegaron hasta aquí por el mismo camino empinado de la prórroga. Pero sobre todo será una batalla de relatos. Porque el fútbol que veremos será el mismo para ambos; lo que cambiará, una vez más, es quién lo cuenta y a quién se le concede la épica.
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