Cuando no hay villano, la prensa infla al héroe
Sin polémica arbitral ni excusas argentinas, la cobertura de la final cayó en la hipérbole: España no necesitaba ser "la mejor del siglo" para que su título fuera grande.
El Reportero · 14 oct

España ganó la final y, con ella, el Mundial. El dato de la jornada, sin embargo, no está en el gol de Ferran Torres en la prórroga ni en la expulsión de Enzo Fernández, sino en la forma en que la prensa contó la victoria. Los medios españoles compitieron en hipérboles: "mejor selección del siglo XXI", "reyes de todos los tiempos". Enfrente, la prensa argentina hizo algo mucho más raro: aceptó la derrota. Olé reconoció a España como "merecido campeón" y no hubo rastro de excusas arbitrales ni de teorías conspirativas.
Esa ausencia es la noticia. El periodismo deportivo se siente cómodo narrando agravios, pero no sabe qué hacer con un final limpio. Cuando el derrotado no busca culpables, el relato pierde su motor de siempre, la controversia, y la prensa del ganador compensa inflando al héroe. España no necesitaba ser coronada como la mejor del siglo para que su título fuera legítimo; bastaba con decir que fue superior y que Ferran Torres decidió en el minuto 106.
El contrapeso lo puso DW, el medio más equilibrado de la jornada, que documentó la superioridad española sin minimizar la resistencia argentina. La sobriedad del subcampeón dice más del torneo que la euforia del campeón: demuestra que se puede perder una final con dignidad. Lo que todavía no demuestra la prensa es que sepa narrar un triunfo sin polémica. El desafío del periodismo deportivo no es evitar el sesgo, es tolerar la ausencia de villano.
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